El Carnaval de las Detenciones

CON EL CARNAVAL DE DETENCIONES DE FUNCIONARIOS KIRCHNERISTAS, CAMBIEMOS NOS LLEVA HACIA EL ESTADO DE SITIO POLICÍACO GENERAL

Dentro de otras decisiones judiciales repentinas y discriminatorias, como las que alcanzaron a los dirigentes Guillermo Moreno y Luis D’Elía, una seguidilla de órdenes ilegales de detención contra integrantes del gobierno kirchnerista que se inició con el incalificable maltrato al ex ministro de Planificación Julio De Vido, acaba de culminar hasta el momento con la emitida contra el ex Vicepresidente de la Nación Amado Boudou.

El partido Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional, repudia los incalificables ataques mediáticos y jurídicos contra integrantes del gobierno kirchnerista, y denuncia que son un intento solapado de ampliar a todo el país el “experimento” de Morales y Blaquier en Jujuy.

La Alianza Cambiemos, dirigida con despótica mano por el partido del coloniaje denominado Pro y presidido por el Ingeniero Mauricio Macri, acaba de perpetrar un nuevo atentado contra la vigencia del Estado de Derecho en la República Argentina.

El objetivo final, perfectamente coherente con la voluntad oficialista de forzar al país entero a someterse a su voluntad minoritaria, busca imponer en la Argentina un verdadero estado de sitio no declarado para así doblegar la resistencia creciente que enfrentará su programa de retornar a la semicolonia agroexportadora (y ahora financiera) de fines del siglo XIX.

No se trata solamente de un mecanismo de distracción con respecto a las medidas económicas y sociales contra trabajadores y jubilados que Cambiemos pretende imponer por ley amparándose en el modesto resultado electoral favorable de las legislativas, que la prensa patrullera a su servicio infla más allá de toda norma de ética periodística.

Desde que el régimen imperante empezó su ofensiva posterior a las legislativas de este año, el pueblo argentino ve cómo crece su indefensión ante un Ejecutivo que predica el consenso y practica la persecución política. Cada vez es más cierto que “todos somos Milagro Sala”, como denunciamos en su momento.

La pulsión despótica del régimen macrista ya la sufren cotidianamente en todas partes los ciudadanos más humildes, quienes se ven cada vez más forzados a soportar una policía que circula y actúa encubierta o sin identificación, atropella a los vendedores ambulantes, exige documentos por mera portación de cara y despliega en general una actitud provocativa de amedrentamiento.

También se la percibe en su maquinaria de calumniosa injuria, espionaje y escuchas extorsivas contra cualquiera que no se someta a su voluntad de retroceso económico, político y social. El régimen le tira cristianos a los leones para disfrute de la fracción más enfurecida de odio, revanchista y vengativa de sus partidarios. Pero también pone en marcha un mecanismo de disciplinamiento y aprendizaje contra toda la oposición.

El régimen policíaco-empresarial al que estamos ingresando “gradualmente” solo favorece a los grandes capitales rentísticos y financieros, y contraría cualquier pretensión de crecimiento industrial endógeno, única fuente posible de trabajo y dignidad para los argentinos.

Está de fiesta esa masa de antiguos funcionarios de regímenes de saqueo y entrega, amigos, parientes, deudos morales y financieros de los regímenes de fuerza iniciados en 1955. Pegada al vidrio la nariz, una porción mediopelesca de arribistas sin futuro disfruta del jolgorio, vota por figuras como la Dra. Carrió, y alimenta la falsa esperanza de ser admitida alguna vez a la comilona.

El gran capital imperialista no acepta que la Argentina, con Boudou, haya recuperado para el país el control de la financiación de la economía que significaba manejar los recursos del sistema jubilatorio, o que, con Julio de Vido, la Argentina haya estado a punto de alcanzar la soberanía energética.

Ni hablar de la alegría que sienten los sicarios mediáticos y económicos encabezados por el oscuro Sr. Magnetto, del grupo Clarín, con sede en Delaware -un paraíso offshore de los Estados Unidos- y relaciones “carnales” con los acreedores de la deuda externa.

El comisionista, contratista del Estado y contrabandista Mauricio Macri descarga desde el poder su resentimiento social sobre los integrantes del mejor gobierno que tuvo la Argentina desde la muerte del general Perón. Y lo hace sin escrúpulo alguno, apretando abierta y obscenamente a una administración de justicia que solo es independiente, ahora, del pueblo argentino y de las necesidades de la Patria misma.

Busca encubrir, con este show berreta de medios y jueces adictos, los múltiples hechos delictivos que, al amparo de una ley que maneja a su gusto, el presidente electo -pero ya cada vez menos legítimo- perpetra sin el más mínimo pudor desde el cargo que ocupa.

Además pretende cristalizar los ingresos de los jubilados según exige el Fondo Monetario Internacional, mientras presiona a la baja los convenios colectivos y sigue regalándole dinero al sistema bancario de la usura mundial y a los grandes terratenientes, fugadores de riqueza, de la Sociedad Rural Argentina.

Esta redistribución de los ingresos, que hundirá al país como ya lo hizo dos veces en el pasado reciente y muchas más en toda nuestra historia desde 1810, es el peor de sus delitos. Aunque sus manos no estuvieran manchadas de plata sucia y fugada, esta política económica antinacional y suicida, cuyos últimos estertores serán iguales o peores a los de 2001, y muy probablemente mucho más sangrientos, lo condena para siempre.

Patria y Pueblo convoca a los opositores a ponerle freno de una buena vez a este carnaval de ilegalidades. El Parlamento tiene que recordar alguna vez que fue elegido para defender, ante todo, a la Argentina. No sería más que cumplir su papel, al fin de cuentas.

Entre el tribunal mediático, de patas cortas, y el tribunal del pueblo argentino, no puede haber dudas en los diputados y senadores. Es momento de perderle el miedo a los carpetazos y al acoso mediático. Solo así ganarán el respeto popular que vienen perdiendo aceleradamente desde que brindaron “gobernabilidad” a este régimen de ocupación extranjera.

El pueblo argentino está atento a lo que cada cual haga en este instante. Sabrá discriminar quiénes lo empujan al abismo y quiénes buscan devolverle la dignidad que viene perdiendo desde que Macri se encaramó en el sillón presidencial.

Sepa el Ingeniero Mauricio Macri que cada acto de ruptura con el orden constitucional, cada ruptura del estado de derecho, cada entrega de la Soberanía nacional, le volverán quintuplicados.

Los golpistas mediático-empresariales que cosecharon sus votos esparciendo mentiras y gobiernan esparciendo odio serán reemplazados, antes de lo que imaginan, por un gobierno defensor de la Patria y del pueblo argentino.

En ese momento, después de tantas experiencias negativas con la oligarquía y el Imperialismo, ese pueblo buscará un rumbo revolucionario que ponga fin a tanta infamia, pero esta vez para siempre.

Lo bueno de las contrarrevoluciones profundas, como la actual, es que todas las lacras se muestran tal como son. Las clases dominantes que padece la República Argentina, completamente ajenas al interés del conjunto del país, son una carga demasiado pesada para nuestros compatriotas.

No falta tanto para el momento, que llegará, en que se restablezcan la legitimidad y soberanía popular. Ese día comenzará a primar definitivamente el interés supremo de la Patria. Ay de quienes ahora lo degradan para beneficiar al interés imperialista y oligárquico.

Mesa Nacional
Néstor Gorojovsky – Secretario General
Bailón Gerez – Aurelio Argañaraz – Rubén Rosmarino – Pablo López – Hugo Santos – Jacinto Paz – Gastón González – Juan M. Escobar

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